El miércoles 20 de diciembre de 2017 recibí un mensaje grupal de WhatsApp felicitándonos las fiestas. El mensaje era un texto infinitamente largo, escrito en caracteres chinos. Copié el mensaje, lo pegué en Google Translate y el texto resultante se me apareció claramente como el material de una comedia postdramática del absurdo. Pero no sólo eso. Una comedia postdramática del absurdo encontrada en la Biblioteca de Babel. Casi nada. Para los que no estéis familiarizados con este fantástico relato breve de Borges lo podéis leer haciendo clic aquí. La Biblioteca de Babel es ese espacio en el que existen todos los libros escritos y por escribir, y todas sus variaciones. Todas las posibles combinaciones de los veinticinco símbolos ortográficos. Existe tu biografía y la mía y todo lo demás.

“El número de símbolos ortográficos es veinticinco. Esa comprobación permitió, hace trescientos años, formular una teoría general de la Biblioteca y resolver satisfactoriamente el problema que ninguna conjetura había descifrado: la naturaleza informe y caótica de casi todos los libros. Uno, que mi padre vio en un hexágono del circuito quince noventa y cuatro, constaba de las letras MCV perversamente repetidas desde el renglón primero hasta el último. Otro (muy consultado en esta zona) es un mero laberinto de letras, pero la página penúltima dice «Oh tiempo tus pirámides». Ya se sabe: por una línea razonable o una recta noticia hay leguas de insensatas cacofonías, de fárragos verbales y de incoherencias.“

“Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto. No había problema personal o mundial cuya elocuente solución no existiera: en algún hexágono. El universo estaba justificado, el universo bruscamente usurpó las dimensiones ilimitadas de la esperanza.”

Hasta que lei la traducción de ese mensaje de WhatsApp nunca me había planteado que en la Biblioteca de Babel hubiera obras de teatro. Qué maravillosa realización. Esa idea me pareció motivo suficiente para desarrollar el texto que vais a encontrar a continuación. Porque como dramaturga es mi trabajo reivindicar la presencia del teatro hasta en la Biblioteca de Babel.

NOTA DE LA AUTORA

PIGWASH es un texto dramático (postdramático performativo del absurdo) que reivindica el teatro como espacio lúdico. Nos volvemos locos a veces con la seriedad y la ambición de cambio que queremos tengan nuestros textos. Yo la primera, mientras escribo esta obra tengo otra pendiente sobre la violencia doméstica, que en mis horas orgullosas me parece capaz de lanzar olas de concienciación y toma de responsabilidad por parte de la sociedad en su conjunto, a los cuatro vientos.

Pero el teatro no es sólo eso. Material escénico es todo aquello que nos atrevamos a decidir que es material escénico. ¿Por qué debería alguien elegir montar este texto? ¿Y por qué se elige cualquier otro? ¿Y qué si este texto no se monta nunca? ¿Y qué si nadie lo lee entero? ¿Y qué si alguien se enfada mientras lo lee y no vuelve a leer nunca nada que yo haya escrito? Ni siquiera mis obras “serias”. Las que rezuman ambición de cambiar el mundo. Qué pena sería perder público por esta extravagancia. ¿No? Meh.

Asumido el riesgo seguimos adelante porque al final ese espectador / lector ideal para el que escribirmos las dramaturgas y dramaturgos del mundo, alguna vez está bien que seamos nosotros mismos. Os invito amablemente a leer esta obra pero podéis dejarla inacabada o buscar entre los “diálogos” las sorpresas que se van desarrollando, o no. Cava y escarva entre los textos, no pierdas la esperanza, aguza la memoria y puede que la disfrutes. Leela en alto y puede que te lleve a un estado meditativo fuera de este mundo y ahí quizá decidas montarla. ¿Por qué no? Déjate llevar por la Luz Macho y el Sitio Web en verano.

Quizá no es todo tan lúdico como os estoy diciendo. Tómate a los personajes en serio y date cuenta de que, al final, no somos mejores o peores que ellos. Toda nuestra capacidad articulativa, en 2017, no sirve de nada. Ahí está el mensaje. Ya podéis no leer la obra ahora. Ya os he contado de qué va. 2017 es el despropósito más grande que hemos vivido hasta la fecha. Ahora que nos preparamos para subir otro escalón, quería dejar constancia de ello sacando una obra de la Biblioteca de Babel antes de que me caduque el carnet.

Las tendencias que se convierten en imposiciones desde todos los frentes. La imposibilidad de relacionarse sin aprender nuevos lenguajes, palabras y significados que se actualizan constantemente y si no mereces el ostracismo absoluto. Eso ha sido 2017. Feliz año nuevo a todos. Señoras y señores, sin más preámbulos…

¿QUÉ TE HA PARECIDO "PIGWASH"?

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